Página Inicial     Temas     Los 30 Mejores     Dígale a Sus Amigos     Contáctenos   
September 03,2010  at 12:30 AM
             
  Menu Principal  
  Main menu

• Página de Inicio
• ¿Quiénes somos?
• Los 30 mejores artículos
• Artículos por fecha
• Artículos por tema
• Recomiende el sitio
• Donar
• Contáctenos
 

  Menu de Categorías  
  · Todas las Categorías
· Â¡No Culpen a Dios!
· Administraciones
· Ãngeles
· Comunión
· Comunidad
· Creación
· Cristiano
· Dinero
· El Diablo
· Gobierno Civil
· Jesús
· La Biblia
· La Fe
· La Trinidad
· Lectura Recomendada
· Manifestaciones
· Noticias
· Preguntas Frecuentes
· Sanidad
· Ser Como Cristo
· Sexo
· Todo lo demás
 

  Títulos aleatorios  
 
Lectura Recomendada

·47 razones que demuestran que nuestro Padre celestial no tiene iguales ni “co-
·La Pena De Muerte
·Cómo Convertirse En Un Cristiano
·Â¡No culpen a Dios!
·23 Argumentos A Favor de la Validez Histórica de la Resurrección de Jesucrist
·22 Principios de Interpretación Bíblica
 

Untitled Document


Por el Gozo que le Esperaba

Por Ivan Maddox

Es difícil imaginar que Jesús pudiera tener un mal día ¿verdad? Sin embargo, quiero que en este estudio veamos el que probablemente fue uno de los peores días en la vida de Jesús, y cómo manejó el desafío que enfrentó.

Mateo 26:36-39
(36) Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: “Siéntense aquí mientras voy más allá a orar.â€
(37) Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y angustiado.
(38) “Es tal la angustia que me invade, que me siento morir –les dijo-. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo.â€
(39) Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro, y oró: “Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea como lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.â€

¿Alguna vez ha estado tan deprimido que deseaba morir? Así se sintió Jesús en este día. No existe ningún otro registro en los evangelios en el que se haya sentido tan mal que se lo haya dicho a sus discípulos, pero es eso lo que hizo en este momento. Y no abrió su corazón frente a todos sus discípulos; sólo fue con Pedro, Santiago y Juan al huerto de Getsemaní, donde a veces iba a orar, y les hizo saber cómo se estaba sintiendo. No trató de aparentar estar “espiritualmente bienâ€. Fue honesto con ellos acerca de lo mal que estaba.

Ahora bien, podríamos preguntarnos: si Jesús estaba tan deprimido, ¿qué era lo que estaba haciendo mal para generar su depresión? ¿Estaba enfocando su mente en las cosas equivocadas? ¿No lograba ver las cosas con la perspectiva de Dios? ¿No lograba ejercer el adecuado control sobre su mente?

La respuesta es que Jesús no estaba haciendo nada malo. No había ni pecado ni culpa en su vida como para debilitarlo. No había imperfección o falla en su andar con Dios que pudiera haber provocado esto. Él estaba tan comprometido con Dios como siempre, y tan disciplinado en su andar con Dios como nunca. Y así y todo estaba tan deprimido que quería morir.

Esto nos enseña que la depresión no siempre es el resultado de algo que usted o yo hayamos hecho mal. La depresión puede ocurrir aun cuando estamos haciendo las cosas bien. Si Jesús pudo deprimirse a pesar de su perfecto andar con Dios, tal vez no deberíamos apresurarnos a condenarnos a nosotros o a otros, cuando nos deprimimos.

Pues bien, estar deprimido es una cosa; manejar la depresión de la manera correcta es otra.

¿Cómo manejó Jesús su depresión? ¿Buscó consuelo en una botella? ¿Ingirió alguna hierba para aturdir su mente? ¿Se atiborró de comida, o trató de olvidar sus problemas en brazos de una mujer? ¿Buscó diversión? ¿Se aisló de los demás? ¿Se echó a dormir por horas y horas, sin ánimo de hacer nada?

¿Cómo manejó Jesús su depresión? Oró. E hizo algo más que nunca lo vemos hacer en los evangelios: le pidió a tres de sus discípulos que oraran por él.

¿Puede usted imaginarse siendo Pedro, Santiago o Juan, y que sobre sus hombros recaiga tamaña responsabilidad? Ya es suficientemente duro el hecho de que Jesús esté deprimido; otra cosa muy diferente es que nos pida que oremos por él acerca de su problema. Los discípulos habían orado por otras personas; no les resultaba extraño orar. Pero orar por Jesús en una situación de crisis era algo totalmente nuevo (y, sin duda, atemorizante) para ellos.

¿Qué haría usted en una situación así? ¿No se esmeraría en orar mejor que nunca? Esta sería la oración más importante que usted haya orado jamás. Jamás se le ocurriría tomar una siesta. Sin embargo, cuando Jesús regresó a donde ellos estaban luego de haberse alejado un corto trecho para orar, los encontró profundamente dormidos.

¿Por qué estaba deprimido Jesús? El versículo 39 nos da una pista. Jesús sabía qué era lo que Dios quería que él hiciera, pero él no quería hacerlo. Había aquí un conflicto entre la voluntad de Dios y la voluntad de Jesús. Pero en vez de salir corriendo y hacer su propia voluntad, Jesús fue directo a Dios en oración.

¿Cuál era el conflicto? No tenemos que adivinar. La Escritura nos contesta.

Hebreos 5:7
En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión.

Para decirlo de manera simple, Jesús no quería morir. El “trago amargo†que le pidió a Dios no beber era su muerte.

El plan de Dios para la redención de la humanidad era que Jesús, el único hombre sin pecado, muriera en lugar del hombre pecador, y que Dios lo levantara de los muertos. Bien, seamos francos por un momento y olvidemos que estamos hablando de Jesucristo. ¿A qué clase de plan le suena esto? Si el plan de Dios para usted fuera morir y que Él lo levante de los muertos, ¿qué tan entusiasmado estaría usted con la idea? ¿Usted obedecería sin cuestionar, debido a su confianza en Dios? ¿O tendría usted serias dudas acerca de si era realmente Dios quien le estaba hablando, o si usted Lo habría comprendido correctamente?

¿No suena esto al incidente en Heaven’s Gate, en el cual un grupo de hombres y mujeres mal aconsejados entregaron sus vidas con la esperanza de ser resucitados en una nave espacial en algún lugar? Nosotros consideramos que quienes actúan de esa manera están locos, y si además dicen que lo hacen porque Dios se los pide, ¡confirmaríamos nuestras sospechas!

Jesús confiaba en Dios, y siempre había hecho lo que su Padre le había pedido; pero esto era muchísimo más de lo que Dios le había pedido hasta ese momento. Jesús estaba tan decidido como siempre, a obedecerLo a cualquier precio, pero en este momento hizo algo que nunca había hecho antes: Le pidió que cambie Su voluntad. Pidió esto no una vez, sino tres veces. Y no lo hizo con total calma y sin pasión. Él fue ante su Padre con “fuerte clamor y lágrimasâ€.

¿Por qué oró con tanta intensidad? ¿Qué le provocaba tanta agonía en el huerto? Él quería que Dios lo salvara de la muerte. Quería obedecer a Dios, pero no quería morir. Jesús dejó en claro cuando oró, que si no había cambios en el plan de Dios para él, él llevaría a cabo la voluntad de su Padre; pero también pidió en oración que si fuera posible, “ese trago amargo†pasara de él.

Jesús fue escuchado por Dios cuando oró, pero no recibió la respuesta que esperaba y por la cual había orado. Dios no cambió Su voluntad. En cambio, Jesús “fue escuchado por su reverente sumisiónâ€. ¿Qué significa esto? La oración de Jesús fue respondida cuando Dios le dio lo que necesitaba para llevar a cabo Su voluntad sin tener dudas al respecto. La “sumisión†a la que se refiere aquí es obediencia.

Hebreos 5:8-9
(8) Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer.
(9) Y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Filipenses 2:8
Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!

Cuando Jesús concluye este intenso tiempo de oración, ya no evidencia ninguna señal de depresión. Ninguna duda ni falta de voluntad para llevar a cabo la tarea que Dios le había asignado. ¿Por qué? ¿Qué había cambiado? ¿Qué le permitió a Jesús enfrentar la cruel, agonizante y vergonzosa muerte en la cruz sin mirar hacia atrás?

Hebreos 12:2
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

He allí la respuesta. Jesús pudo soportar la cruz debido al “gozo que le esperabaâ€. La solución de Dios para la depresión de Jesús fue darle gozo.

¿Acerca de qué estaba gozoso Jesús? No había nada en su situación inmediata que mereciera gozo: todavía debía enfrentar el sufrimiento y la humillación de la cruz. La respuesta está aquí mismo, en este versículo. Dios le hizo mirar más allá de la cruz, no solo a su resurrección, sino a lo que estaría haciendo después de su resurrección. ¿Dónde está Jesús ahora? Está sentado a la mano derecha de Dios. Eso es lo que Dios puso delante de él, y esa fue la fuente de gozo que lo sostuvo, ya sin vacilar, hasta la Cruz.

Estar a la mano derecha de Dios es estar en una posición de autoridad y poder. De acuerdo con el Salmo 16, es además un lugar de gozo.

Salmo 16:8-11 (VRV)
(8) A Jehovah he puesto siempre delante de mí; porque está a mi mano derecha, no seré movido.
(9) Por tanto, se alegró mi corazón, y se gozó mi lengua. También mi cuerpo descansará en seguridad.
(10) Pues no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.
(11) Me mostrarás la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias en tu diestra para siempre.

Salmo 45: 6-7 (VRV)
(6) Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino.
(7) Has amado la justicia y aborrecido la injusticia; por eso te ha ungido Dios, el Dios tuyo, con aceite de gozo, más que a tus compañeros.

Dios capacitó a Jesús para superar su depresión enfocando su atención en algo que todavía no podía tener, pero que le estaba garantizado para el futuro. En otras palabras, Dios le dio algo en que tener esperanza.

Hay dos perspectivas desde las cuales el cristiano puede ver las cosas que le están ocurriendo en la vida. La primera es observar las situaciones desde nuestra posición legal, que muestra que estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales.

Efesios 2:4-7
(4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,
(5) nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!
(6) Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,
(7) para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.

Dios nos resucitó junto con Cristo y nos hizo sentar junto con él en los lugares celestiales. Cuando usted está sentado en los lugares celestiales con Cristo, todo en la tierra parece pequeño. No importa qué tan inmensa o irresoluble pueda parecer nuestra situación vista desde la tierra, todo parece pequeño y manejable visto desde los lugares celestiales. Nuestro Padre Celestial tiene suficiente capacidad para encargarse de cualquier cosa a la que debamos enfrentarnos en la vida.

La segunda manera de ver las cosas correctamente, es mirarlas desde la perspectiva del retorno de Cristo. Observar nuestra vida y nuestra situación desde el punto de vista del retorno de Cristo nos recuerda que todo lo que vemos a nuestro alrededor es temporario, mientras que lo que Dios nos ha dado y lo que ha hecho por nosotros a través de Cristo, es para siempre.

¿Alguna vez, al leer en una novela una parte de mucho suspenso, ha ido usted al final del libro para tener la seguridad de que su personaje favorito sigue vivo? Si lo está, su ansiedad acerca de lo que le está ocurriendo en la mitad del libro se atenúa considerablemente, porque usted sabe que sólo es temporario. Al final del libro él o ella estarán vivos y bien.

Pues bien, nosotros hemos leído el final del libro –el libro de Dios- ¿y adivinen qué? Si usted ha confesado a Cristo como su Señor ¡usted sigue estando vivo y bien al final del libro! Saber esto le da a usted fortaleza para afrontar cualquier dificultad por la que esté atravesando ahora, porque usted tiene la certeza de que es temporaria, y de que seguirá estando vivo cuando las dificultades ya no existan.

Cuanto más claramente comprenda usted, por medio de las Escrituras, nuestra esperanza en el retorno de Cristo, más gozo obtendrá de ello. Jesús no tenía simplemente una vaga esperanza de ser resucitado de los muertos, para luego pasar el resto de la eternidad flotando en algún lugar. Él sabía que se sentaría a la diestra de Dios, y tenía la certeza, a través de la palabra escrita de Dios, de que ese sería un lugar de gozo. Cuanto más tiempo dediquemos a aprender qué es lo que Dios nos ha revelado acerca de lo que Él ha preparado para nosotros, más gozo encontraremos en esa esperanza.

La esperanza no es la única fuente de gozo que tenemos. El gozo es uno de los frutos del espíritu que se manifiesta en nuestras vidas en la medida en que caminemos por el espíritu de Dios más que por nuestra naturaleza carnal pecaminosa. Los frutos del espíritu son características de Dios manifestadas en la vida de Cristo, y que Dios quiere desarrollar en nuestras vidas.

En Isaías, el Mesías venidero fue descrito como “varón de doloresâ€.

Isaías 53:3
Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos.

De hecho, Jesús fue despreciado y rechazado por la nación a la que Dios lo había enviado. El Jesucristo de los evangelios fue un hombre experimentado en el dolor y en el sufrimiento; sin embargo, caminó con gozo en su corazón, a pesar de los conflictos y obstáculos que enfrentó. Jesucristo llevó a cabo a la perfección la voluntad de Dios, y su vida reflejó el carácter de su Padre. Parte de ese carácter conforme a Dios, era el gozo, que es uno de los frutos del espíritu.

En Juan 17, justo antes de su crucifixión, Jesús oró al Padre para que podamos compartir su gozo.

Juan 17:13 (VRV)
Pero ahora voy a ti y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo completo en sí mismos.

Este es el secreto de nuestro gozo. No debemos buscar sentimientos de felicidad en el interior de nuestros propios corazones; nuestro gozo proviene de Jesucristo. Parte de ese gozo está disponible hoy en día como fruto del espíritu, el cual es desarrollado en nosotros a medida que vivimos de acuerdo con el espíritu de Dios. La plenitud de nuestro gozo, sin embargo, será manifestado en el retorno de Cristo.

1 Pedro 4:12-14 (VRV)
(12) Amados, no os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña.
(13) Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo.
(14) Cuando sois injuriados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.

En este momento participamos de las aflicciones de Cristo. No estamos a tono con el mundo. Debido a que seguimos a Cristo, el mundo nos trata como trataría a Cristo. Pero cuando Cristo retorne, participaremos con él de su gozo.

Juan 16:19-22
(19) Jesús se dio cuenta de que querían hacerle preguntas acerca de esto, así que les dijo: -¿Se están preguntando qué quise decir cando dije: "Dentro de poco ya no me veránâ€, y “un poco después volverán a vermeâ€?
(20) Ciertamente les aseguro que ustedes llorarán de dolor, mientras que el mundo se alegrará. Se pondrán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.
(21) La mujer que está por dar a luz siente dolores porque ha llegado su momento, pero en cuando nace la criatura se olvida de su angustia por el gozo de haber traído al mundo un nuevo ser.
(22) Lo mismo les pasa a ustedes: Ahora están tristes, pero cuando vuelva a verlos se alegrarán, y nadie les va a quitar ese gozo.

En este momento el mundo se alegra mientras nosotros tenemos angustia. Pero cuando Cristo retorne, cuando lo veamos cara a cara, tendremos gozo que no nos podrá ser quitado por nadie.

Pero no todo nuestro gozo está basado en el futuro.

Juan 16:23-24
(23) En aquel día ya no me preguntarán nada. Ciertamente les aseguro que mi Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.
(24) Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su gozo sea completo.

La base de nuestro gozo es nuestra confianza de que, no importa lo que suceda a nuestro alrededor, Dios nos ama, y Él es nuestra fuente de recursos. Podemos tener gozo en medio de oscuras circunstancias y en medio de la necesidad, porque nuestros ojos están enfocados, no en nuestras circunstancias o en nuestras necesidades, sino en nuestro Dios, quien es mayor que ambas.

Filipenses 4:6
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.

No debemos estar inquietos, o ansiosos, por nada. En cambio, debemos llevar a Dios todo aquello por lo que normalmente nos preocupamos, y hacer un pedido específico a Él para que cubra nuestra necesidad, y debemos hacerlo con un corazón agradecido por lo que Dios ya ha hecho por nosotros. Esto requiere mantener el corazón enfocado en nuestro Padre y en Sus cosas, antes que en las cosas de este mundo. Y requiere algo más: continua comunión con Dios.

Juan 15:7
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.

¿Por qué es esto tan importante? Porque no podemos sentirnos seguros delante de Dios cuando sabemos que tenemos pecados en nuestras vidas que no hemos confesado, y que no hemos perdonado.

1 Juan 3:20-22
(20) que aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón, y lo sabe todo.
(21) Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios,
(22) y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Nuestra confianza en Dios nos da gozo en el presente, incluso cuando las cosas no parecen salir bien.

Romanos 15:13
Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Nuestro Dios es la fuente y el motivo de nuestra esperanza. Es Él quien nos llena de gozo y paz, a medida que depositamos nuestra confianza en Él. Es Él quien hace que tengamos abundante esperanza, porque Él nos ha dado Su espíritu, una pequeña muestra hoy en día de lo que será nuestro en el retorno de Cristo.

Jesucristo pudo sostenerse en su hora más oscura porque él sabía que podría tener gozo en la presencia de Dios. Esa misma esperanza ha sido puesta delante de nosotros. En la medida en que mantengamos nuestros ojos enfocados en esa meta -la esperanza que es puesta delante de nosotros- podremos correr esta carrera con paciencia y persistencia.

Judas 1:24-25
(24) ¡Al único Dios, nuestro Salvador, que puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia,
(25) sea la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad, por medio de Jesucristo nuestro Señor, antes de todos los siglos, ahora y para siempre! Amén.

(Traducción de Lilian Campbell)


Otros excelentes artículos sobre este tema:

¿Quién es Jesucristo?

Salvador de la humanidad

¿Dios Realmente Desamparó a Jesucristo en la Cruz?

23 Argumentos a Favor de la Validez Histórica de la Resurrección de Jesucristo

TODOS LOS TEMAS

Página Inicial


 
  Enlaces Relacionados  
 
¿Quién es Jesucristo?


Noticia más leída sobre ¿Quién es Jesucristo?:
¿Quién es Jesucristo?

 

  Opciones  
 
 Versión Imprimible  Versión Imprimible

 Enviar a un Amigo  Enviar a un Amigo

 

           
 Página Inicial     Temas     Los 30 Mejores     Dígale a Sus Amigos     Contáctenos   

Todos los logos y marcas registradas de este sitio son propiedad de su correspondiente dueño. Los comentarios son propiedad de quienes los envían, y todo el resto © 2009 by Christian Educational Services, una división de Spirit & Truth Fellowship International. Christian Educational Services es una organización 501 (c) (3) sin fines de lucro. Nuestro ministerio y este sitio son financiados por donantes fieles. Por favor póngase en contacto con nosotros si desea más información.

Christian Educational Services

Site Meter
Web site engine's code is Copyright © 2002 by PHP-Nuke. All Rights Reserved. PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license.
Página Generada en: 0.051 Segundos