Este artículo pertenece a nuestro libro “The Gift of Holy Spirit: The Power to be like Christ”(El don de espíritu santo: el poder de ser como Cristo).
En algún momento la mayoría de los cristianos ortodoxos ha preguntado: “¿Qué haremos para siempre en el cielo?”. Peter Kreeft, escritor cristiano, ejemplifica la postura ortodoxa acerca de los cristianos en el cielo, en su libro “Everything You Ever Wanted to Know About Heaven But Never Dreamed of Asking” (Todo lo que siempre quiso saber sobre el cielo, pero nunca se atrevió a preguntar). En el capítulo 3, titulado “¿Qué haremos en el cielo?”, Kreeft comenta: “Esta es la primera pregunta que la mayoría de la gente hace acerca del cielo.” [1] La siguiente cita resume su respuesta:
La idea básica para mi respuesta a esa pregunta proviene del libro de Richard Purtill Thinking About Religión (Pensamientos acerca de la religión). En el capítulo 10, “Vida después de la muerte: ¿Cómo será?”, él postula tres tareas humanas a llevarse a cabo en el cielo, en este orden: (1) comprender nuestra vida terrenal “a la luz de Dios” (2) compartir el resto de las vidas humanas, y (3) explorar a Dios. [2]
La respuesta de Kreeft es muy llamativa. Él no va a la Biblia a averiguar lo que harán los salvos para siempre en el cielo. En lugar de eso, Kreeft cita el trabajo de otro hombre que “postula” una respuesta. “Postular” es proponer una posibilidad o hacer una presunción. Así que Kreeft admite que la mejor respuesta que él tiene para lo que harán los cristianos en el cielo es una suposición. En lo que Kreeft falla es en no darse cuenta de que no hay respuesta bíblica a esta pregunta ¡porque los salvos no estarán por siempre en el cielo! Según las Escrituras, los cristianos estarán en el cielo con Cristo por un período corto de tiempo y después volverán con él a la Tierra. Y una vez en ella, los cristianos estarán ocupados con las responsabilidades del Reino de Cristo sobre la Tierra.
En ese Reino futuro habrá diversos cargos y responsabilidades. En el Juicio, cada persona “recibirá lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo.” (2 Corintios 5:10). Por lo tanto, no recibirá cada persona la misma recompensa ni asumirá las mismas responsabilidades. Así pues, la pregunta no es “¿qué estaremos haciendo en el cielo?”, sino “¿qué estaremos haciendo en nuestra vida futura en la Tierra?” La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en la Palabra de Dios.
El Señor va a hacer una Tierra nueva que será literalmente un “Edén” o “Paraíso”, y así como Dios dio trabajo a Adán y a Eva en el Paraíso original, habrá trabajo que hacer en el Paraíso que viene. De hecho, si miramos hacia atrás a las ocupaciones que Dios les dio a Adán y a Eva en el jardín del Edén tendremos un prototipo o una foto de cómo será la vida en el Paraíso futuro. Génesis 2:15 habla acerca de dos tareas que Adán y Eva debieron llevar a cabo. Dios los puso en el Edén “para que [1] lo cultivara y [2] lo cuidara.” La VRV dice “cultivarlo y guardarlo.” Como cualquier granja o jardín, el Edén requería de trabajo o “cultivo.” Adán y Eva cultivaron el Jardín tal como cualquier granjero debe cultivar y trabajar el suelo y cuidar de las plantas.
El Edén era un jardín con frutas y vegetales maravillosos, y por lo tanto la segunda parte del trabajo de Adán y de Eva era “cuidarlo” o “guardarlo”. La palabra hebrea traducida “tomar cuidado de” es shamar, que significa “supervisar, proteger, mantener, tener a cargo, cuidar (para los rebaños y manadas), guardar, custodiar, preservar.” El mundo estaba lleno de animales y, en el Paraíso original, todos eran herbívoros (Génesis 1:30). Parte del trabajo de Adán y de Eva era proteger el Jardín y evitar que los animales salvajes se coman el pasto en él. Imagine a Eva mirando por la ventana de su casa y gritando: “Adán, los leones están comiendo mis arbustos preferidos. ¡Adán! ¡Aléjalos de mis arbustos!”. Recuerde, los leones volverán a ser herbívoros en el futuro, así que usted puede terminar espantándolos lejos de sus arbustos o de su huerta.
Dios dio a Adán y a Eva autoridad y responsabilidad en el jardín de Edén. Él les dio trabajo. No debería, por lo tanto, ser ninguna sorpresa que existan varios tipos de trabajo como parte de la vida en la Tierra nueva. Los tipos de trabajo mencionados a continuación se encuentran casi siempre en el contexto del Reino Milenario, no del Reino Eterno. Algunos tipos de trabajo, como “enterradores,” no van a poder estar disponibles en el Reino Eterno porque no habrá muerte. Asimismo, debido a que no habrá un templo en el Reino Eterno, todas las tareas asociadas al templo serán eliminadas. Algunos tipos de trabajo están claramente indicados, mientras que otros sólo están implícitos.
Los trabajos que se indican claramente incluyen:
1) Administración y gobierno: Is. 1:26; 32:1; Jer. 3:15; 23:4; Ez. 44:24; Mt. 19:28; 1Co. 6:2 y 3; 2 Ti. 2:12; Ap. 2:26 y 27.
2) Constructores: Is. 54:12; 60:10; 61:4; Jer. 30:18; Ez. 36:10 y 33; Amos 9:14.
3) Tareas de limpieza: Is. 9:5; Ez. 39:14 y 15.
4) Granjeros: Is. 30:23 y 24; 32:20; 61:5; 62:9; Jer. 31:12; Ez. 36:9 y 34; 47:12; 48:19; Amos 9:13.
5) Pescadores: Ez. 47:10.
6) Enterradores: Ez. 39:14 y 15.
7) Pastores: Is. 30:23 y 24; 60:6 y 7; 61:5; Jer. 31:12.
8) Paisajistas: Is. 60:13.
9) Herreros: Is. 2:4; 60:17; Miqueas 4:3.
10) Siervos: Is. 14:2.
11) Tareas del templo para aquellos levitas que no fueron puros de corazón: Ez. 44:10-14.
12) Tareas del templo para aquellos levitas que permanecieron fieles: Ez. 44:15 y 16.
13) Viticultores: Is. 25:6; 62:9; Jer. 31:5 y12; Amos 9:13.
14) Trabajadores: Ez. 48:19.
Los trabajos que se implican, pero que no se mencionan específicamente, incluyen:
1) Cocineros, carniceros, y panaderos.:Is. 25:6.
2) Músicos: Aunque todos cantarán y se regocijarán, parece que habrá necesidad de especialistas como hubo siempre. Is. 35:10; 65:14; Jer. 30:19; 31:4.
3) Fabricantes de tiendas: Is. 54:2; Jer. 30:18.
4) Tejedores, sastres, y costureras (en el Reino se usarán prendas de vestir): Ez. 44:17-19; Ap. 19:13 y 14.
Las responsabilidades descritas e implícitas en las Escrituras proporcionan una descripción general de los tipos de trabajo que la gente estará haciendo. Quienes hagan el trabajo serán todos los que habiten el Reino: cristianos, creyentes resucitados, y la gente “natural” que en el Juicio de las Ovejas y las Cabras obtiene permiso para entrar al Reino. Aunque habrá diferencias significativas en las tareas que la gente reciba en el Reino Milenario, nadie tendrá hambre o necesidad. Isaías 14:30 dice, “Los más desvalidos pacerán como ovejas, los necesitados descansarán seguros.” El cuadro pintado en la Escritura, del Reino futuro, es uno de gente que disfruta de la vida. Come y bebe, trabaja y juega, canta y baila, y goza de comunión con su Señor. La Biblia no da, ni necesita dar, una descripción completa de todas las actividades en el futuro. Habrá prendas de vestir, así que existirán sastres y costureras, pero no hay mención específica de ellas en la Biblia. Habrá ollas y recipientes, pero no se hace mención de alfareros. Sin duda habrá cestas y alfombras, pero no se mencionan oficios textiles en los versículos referidos al Reino futuro.
El punto es éste: la vida futura en la Tierra será de paz y de prosperidad en un escenario familiar. La mayoría de la gente piensa que la eternidad será sumamente diferente de la vida de ahora, pero Dios no incurrió en una equivocación cuando Él creó este mundo y a los humanos como seres físicos en él. De hecho, Él lo llamó “muy bueno”. La Biblia describe una vida futura que será en muchas formas muy similar a la vida que la gente ha vivido en la Tierra por siglos, pero sin enfermedad, guerra, injusticia, hambre, etc. Dios da suficiente información en Su Palabra como para que se evite una exagerada especulación sobre el futuro. Los estudiantes de la Biblia pueden ver que la vida futura será similar a cómo habrían sido las cosas si Adán y Eva nunca hubiesen pecado y el mundo hubiese continuado siendo habitado por ellos y sus descendientes.
Cuando el Reino venga y todos los salvos estén en el Paraíso, ¿la gente intentará comprender su vida pasada a la “la luz de Dios” como Kreeft y otros teólogos postulan? La evidencia bíblica sugiere que no. Isaías 65:17 dice: “Presten atención, que estoy por crear un cielo nuevo y una Tierra nueva. No volverán a mencionarse las cosas pasadas, ni se traerán a la memoria”. Nadie quiere seguir reviviendo sus recuerdos dolorosos. Aunque recordar cosas del pasado puede ser una parte del perdón y la sanidad, una vez que la persona esté completamente sanada no existe razón alguna para vivir recordando dolores y aflicciones pasadas. Filipenses 4:8 dice: “Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”. Además, Efesios 5:12 dice: “porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto”. Si estos son los mandatos de Dios para los cristianos que viven en medio de un mundo de pecado, ¿cuánto más verdaderos serán cuando la vida en el Paraíso sea disfrutada sin todo el dolor del pasado? Toda actividad secreta y pecaminosa de la gente no es hoy una gloria a Dios, y “aun la realizada en secreto” será revelada en el Juicio cuando los pecadores reciban lo que merecen (Ec. 12:14). Cuando los cristianos estén completos y en sus nuevos cuerpos gloriosos viviendo en el Paraíso, no glorificará a Dios seguir recordando este mundo caído. [3]